Viaje al corazón de Rusia

La guerra de los patios | julio 10, 2011

Viernes, 8 de julio

En todos sitios cuecen habas. Y en San Petersburgo también. Liza me cuenta que hace unos años empezó la guerra de los patios.
Piter es una ciudad concebida por un grupo de arquitectos (italianos, por cierto) que querían hacer realidad el sueño de grandeza del zar Pedro I. Los edificios del centro comparten patios: tres edificios, por ejemplo, pueden tener acceso a cinco patios, que se comunican entre sí a través de pasadizos.

El patio de la casa de Liza, cerca del Ermitage

Tradicionalmente, los habitantes de esta ciudad callejeaban por los patios para acortar distancias. Y también aparcaban los coches en los patios – en cualquier patio de cualquier punto de la ciudad- porque muy poca gente tenía coche en la época soviética, con lo cual esta práctica no generaba conflictos.
Recuerdo que en los 90 todavía se podía pasear tranquilamente por la calzada, porque apenas circulaban vehículos.

Hace cinco años como mucho, ante la aparición masiva de coches en la ciudad, cerraron los patios para que los extraños no pudiesen aparcar. Y aparecieron los mandos a distancia.

"¡Cierra la puerta! (utiliza el mando)"

Liza, mi compañera de viaje, todavía siente nostalgia por el patio soviético, ese lugar mágico en el que los niños jugaban todos juntos, donde todos se conocían y se hacía vida social. Sin embargo, su vida en el patio se vio afectada por el acuerdo Start I y el plan de desarme que llevó a cabo Gorbachev en plena Perestroika. Los niños también tuvieron que entregar las armas, y a Liza le quitaron la pistola de agua y el tanque, y le dieron a cambio un camión, que por supuesto no le gustaba.

Liza siente nostalgia por el patio soviético

La guerra en su patio empezó hace cuatro años, cuando los vecinos de uno de los edificios decidieron unilateralmente que nadie podía aparcar en su patio, ni siquiera los vecinos del edificio colindante, que desde siempre habían tenido acceso. Cambiaron la cerradura y la frecuencia del mando a distancia, y si te he visto, no me acuerdo. Bienvenido sea el individualismo.

Barackobamabar en San Petersburgo

En los patios también se lleva a cabo otra guerra silenciosa y, quizás, más peligrosa. Todos los veranos, con las Noches Blancas, abren bares underground y pijihippies en los patios del centro. Para subsistir, tienen que pagar un impuesto a la mafia, pero hay varios grupos mafiosos y la vida de estos bares no es precisamente sencilla. Algunos incluso tienen que cerrar o son expropiados por mafias caucásicas.


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About author

Me llamo Valeria Saccone. Soy periodista, reportera de televisón y fotógrafa. El orden de los factores no altera el resultado. Vivo en Madrid desde 1998. También soy sovietóloga y hablo ruso. Durante el verano de 2011 he recorrido la parte europea de Rusia, el país más grande del mundo. Más de 5.000 km. desde el Círculo Polar Ártico hasta el subtrópico del Cáucaso.

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