Viaje al corazón de Rusia

La MGU y las dimensiones soviéticas | julio 30, 2011

La MGU

Miércoles, 27 de julio

Había que ir a verla. La mítica MGU (Moskovsky Gosudarstvenny Universitet), la universidad de Moscú.
Es el típico edificio soviético de proporciones indescriptibles. Y cuando caminas a su alrededor, te sientes un ser pequeño, totalmente insignificante.
Caminas caminas y parece que no avanzas, como en las pesadillas.

No soy una experta en arquitectura, pero en muchas ciudades soviéticas, como Berlín Este o Varsovia, me he sentido así: minúscula, aplastada por esta arquitectura monstruosamente inhumana.
En Nueva York, por ejemplo, los rascacielos están diseñados de tal forma que, si no miras hacia arriba, ni te percatas. Todo lo que tu mirada consigue abarcar está hecho a medida del hombre y por esto te sientes tan a gusto.
Las ciudades soviéticas, en cambio, parecen haber sido diseñadas con la clara intención de amedrentar al ciudadano. Para que sepa en todo momento quién es que manda.

Cerca de la universidad, me fijo en esta pintada. “El alcohol destruye el cerebro”, reza.
Desde que he llegado a Rusia, hace ahora un mes, tengo la clara sensación de que el consumo de alcohol ha disminuido. Ya no se ven borrachos tirados en la calle; en los trenes no vuelan las botellas; y la gente no te ofrece vodka ni a las 7.00 de la mañana ni por la noche.

De momento, no he encontrado una estadística que avale mi percepción.
Los rusos, por lo general, tienen ideas bastantes contradictorias al respecto. Algunos aseguran que se sigue bebiendo igual que antes. Otros explican que desde que en Rusia se trabaja de verdad (y no como en la Urss), la gente no puede mamarse a todas horas porque tiene que ‘funcionar’. Otros lo explican por las severas multas que se imponen a los conductores borrachos: ya nadie se atreve a subirse al volante con una copa en el cuerpo.

La esperanza de vida de los hombre rusos no alcanza los 60 años y los expertos aseguran que la razón principal de estas muertes prematuras es el consumo masivo de alcohol.

Por otra parte, los periódicos locales publican que en los últimos años se ha avanzado en la lucha contra el consumo de sustitutos del alcohol. Eso es: antes la gente se bebía hasta la colonia, el anticongelante y varios productos médicos que contienen etanol. Ahora parece que no es así. Los fabricantes están obligados a llevar un registro actualizado de sus productos con el fin de limitar su venta en el negocio de bebidas ilegales.

Recientemente, el ministro de Economía, Alexéi Kudrin, ha anunciado que en 2014 multiplicará por cuatro el impuesto sobre el alcohol: hasta 22 euros por litro de alcohol puro. “Para los consumidores supondría pagar 4,5 euros por medio litro de vodka y otras bebidas, en lugar de los 1,13 euros que pagan ahora”, informa un periódico nacional.

Yo personalmente tengo la sensación de que este país está cambiando.

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Publicado en Moscú, Uncategorized

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About author

Me llamo Valeria Saccone. Soy periodista, reportera de televisón y fotógrafa. El orden de los factores no altera el resultado. Vivo en Madrid desde 1998. También soy sovietóloga y hablo ruso. Durante el verano de 2011 he recorrido la parte europea de Rusia, el país más grande del mundo. Más de 5.000 km. desde el Círculo Polar Ártico hasta el subtrópico del Cáucaso.

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