Viaje al corazón de Rusia

Una estatua hueca por dentro | agosto 7, 2011

Miércoles, 3 de agosto

Otra cita obligatoria en Volgogrado es Mamaev Kurgan, la colina que fue escenario de la batalla de Stalingrado. Hoy es un lugar de peregrinaje para miles de rusos, que rinden homenaje a los caídos.

El lugar está repleto de estatuas. Una escalera de 200 peldaños, tantos como los días que duró la batalla, lleva directamente a la Madre Patria, la estatua que representa a la Victoria Alada de Samotracia.
Está hecha de cemento, mide 52 metros y sólo la espada, 27 metros.

Eso sí, la Rodina Mat’ entraña un terrible secreto: está hueca por dentro.
Vladimir Andreevich, un veterano de la batalla de Stalingrado, 87 años y no sentirlos, me cuenta que una vez pudo subir por dentro, hasta la cabeza. “El Estado soviético no tenía más dinero para encargar un monumento en condiciones. Han hecho una estatua de cemento para conmemorar una batalla tan importante, mientras que en Berlín, en el Estado perdedor, la estatua del parque Treptower está hecha de mármol y bronce. Qué pena”, asevera con cierta ironía.
(http://es.wikipedia.org/wiki/Monumento_de_Guerra_Sovi%C3%A9tico_%28Treptower_Park%29)

"El Gobierno soviético no tenía dinero para una estatua de mármol"

Pese a este pequeño detalle, Vladimir Andreevich es un patriota fiel y orgulloso de haber defendido su patria. “¿Qué otra alternativa nos quedaba? Los alemanes querían convertirnos en esclavos. Había que luchar para defender nuestro honor y nuestra libertad”, asegura.

Veterano de la batalla de Stalingrado

En Mamaev Kurgan también hay un mausoleo. En sus paredes están escritos los nombres de 7.200 caídos.
Asisto al desfile de los soldados y la tristeza me inunda.
Los turistas, rusos en su casi totalidad, se mezclan sin cortarse un pelo a los soldados para sacar la instantánea con el móvil o con la cámara. Lo único que cuenta es sacar la foto.

Las paredes del mausoleo llevan los nombres de 7.200 caídos

Y pese a que Mamaev Kurgan es un sitio que destila sacralidad, el baile de turistas lo convierte en un monumento espectáculo, y le quita toda solemnidad.
No puedo evitar acordarme del cementerio de Piskarevskoe, en San Petersburgo, un lugar mucho más íntimo y tranquilo, que invita a la reflexión y a la introspección.
(https://viajealcorazonderusia.wordpress.com/2011/07/10/el-sitio-de-leningrado/)

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About author

Me llamo Valeria Saccone. Soy periodista, reportera de televisón y fotógrafa. El orden de los factores no altera el resultado. Vivo en Madrid desde 1998. También soy sovietóloga y hablo ruso. Durante el verano de 2011 he recorrido la parte europea de Rusia, el país más grande del mundo. Más de 5.000 km. desde el Círculo Polar Ártico hasta el subtrópico del Cáucaso.

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