Viaje al corazón de Rusia

En casa con un Diógenes | agosto 17, 2011

Viernes, 12 de agosto

¿Qué hacer cuando una persona de Hospitality Club te recoge a las 5.00 de la mañana en la estación de autobús y, una vez que llegas a su casa, descubres que es una pocilga? Pocilga pocilga con claros indicios de síndrome de Diógenes, y si no que venga alguien y lo vea.

Styopa nos recoge a las 5.00 am en la estación de autobuses

... y descubrimos un caso de Diógenes

A veces es difícil meterse en la piel de otras personas; dudas y no sabes hasta qué punto puede llegar la tolerancia y cuando empieza el rechazo hacia lo distinto.
Decidí viajar en Couchsurfing para empaparme de la cultura rusa. En cada ciudad hemos encontrado personas amigables que nos han abierto las puertas de sus casas y muchas veces nos han enseñado los rincones más bonitos de sus ciudades.

Styopa nos enseña la ciudad

Al llegar a casa de Styopa, he sentido una profunda contradicción: una mezcla de disgusto y agradecimiento. Su casa estaba literalmente llena de cosas viejas, inservibles.
Es una casa muy pequeña, con los ladrillos al descubierto, que guarda cierta semejanza con los precarios edificios de las favelas brasileñas. Si de mí hubiese dependido, me habría dado media vuelta y habría desaparecido en el acto.
Pero había algo que nos ha mantenido en aquella casa durante dos (largos, todo hay que decirlo) días.

Cocina, salón y dormitorio, todo en uno

La madre de Styopa nos cuenta que hace siete años hubo una inundación y el río se lo llevó todo. Tuvieron que construir la casa de cero, poco a poco.
Son muy humildes, se buscan la vida en el mercado. Su pobreza se nota hasta en la ropa, gastada, sucia. Eso sí, lo comparten todo. Te ofrecen todo lo que tienen, incluso su magro desayuno, y te preguntas cómo puedes abandonar esta casa, cuando te están dando una gran lección de vida.

La madre de Styopa nos enseña el camino hacia el centro

El armario

Nos quedamos, dormimos en cuatro en un cuarto de escasos tres metros cuadrados, las tres chicas en el suelo, en los sacos de dormir, con gato pulgoso incluido, y yo todavía me pregunto quién me manda a mí, pero al mismo tiempo sé que me ha quedado algo grande de esta experiencia tan surrealista.

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Publicado en Cáucaso, Uncategorized

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About author

Me llamo Valeria Saccone. Soy periodista, reportera de televisón y fotógrafa. El orden de los factores no altera el resultado. Vivo en Madrid desde 1998. También soy sovietóloga y hablo ruso. Durante el verano de 2011 he recorrido la parte europea de Rusia, el país más grande del mundo. Más de 5.000 km. desde el Círculo Polar Ártico hasta el subtrópico del Cáucaso.

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