Viaje al corazón de Rusia

Más kitsch en Abjasia | septiembre 6, 2011

Miércoles, 24 de agosto

En lo alto de una montaña una chica con traje plateado, modelito ‘Star Wars’, posa delante de una cámara, muy satisfecha por la experiencia. Al rato baja y sube otra. Y otra. Y otra.

Tras Sochi y Adler, pensaba que había alcanzado el nivel máximo de kitsch y que en Abjasia iba a ser diferente.

Pero se me olvidaba un detalle. Todo Sochi está lleno de agencias que ofrecen una excursión de un día a Abjasia, al más puro estilo japonés, o sea llego a un sitio, me hago la foto rodeado de cientos de turistas y me voy.

Cometo la imprudencia de irme de excursión la lago Ritza, un lugar majestuoso en el medio de las montañas de Abjasia. Me comentan que es la única forma de conocer este sitio, en una excursión en 4×4, porque no hay buses que hacen este recorrido.
Y efectivamente, el camino es maravilloso.

Lo que no me cuentan es que TODOS los turistas rusos que viajan a lo borrego, los mismos y que toman el sol en una rampa de cemento en Sochi y que compran souvenirs horrorosos, se han apuntado a la excursión ese mismo día y a la misma hora.

Por mucha literatura que emplee y muchas fotos que cuelgue, no es posible dar una idea fidedigna de aquello. Turistas en tropel se empujan para tomar una foto, probar la miel (gratis) y el vino de Abjasia (gratis).

Todos los libros de Martin Parr no llegan a sintetizar esta orgía consumista que me hace desear huir lejos, muy lejos de aquí.

En el Lago Azul, la situación alcanza la cota máxima de surrealismo. Hay tanta gente que apenas se ve el lago. Un señor se dedica a hacer fotos a los turistas por 50 rublos. “Dos pavos reales cuestan igual que uno”, repite constantemente, a la par que regaña a los turistas que se meten en su piedra: “Ésta es la piedra de pago. Si quieren tomarse una foto, váyanse a una piedra gratis o abónenme los 50 rublos”, grita echando a los intrusos con las manos.

Hay osos y otros animales embalsamados; trajes y coches de la época; estatuas de neandertales abjasos… y todo para tunear a los turistas y para que se hagan una foto (de pago) más.

Pese a todo, el paisaje es espectacular: las montañas superan los 2.000 metros, la vegetación es increíblemente tupida; hay ríos, lagos y de fondo, el mar.
Por momentos, cuando consigo aislarme del entorno e ignorar la masa informe de turistas que me rodea, parece que estamos entre las montañas de Suiza.
La Suiza del Cáucaso.

Anuncios

Publicado en Abjazia, Uncategorized

Dejar un comentario »

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

About author

Me llamo Valeria Saccone. Soy periodista, reportera de televisón y fotógrafa. El orden de los factores no altera el resultado. Vivo en Madrid desde 1998. También soy sovietóloga y hablo ruso. Durante el verano de 2011 he recorrido la parte europea de Rusia, el país más grande del mundo. Más de 5.000 km. desde el Círculo Polar Ártico hasta el subtrópico del Cáucaso.

Buscar

Navegación

Categorías:

Links:

Archives:

Feeds

A %d blogueros les gusta esto: