Viaje al corazón de Rusia

Siguen las protestas

marzo 10, 2012
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Sábado, 10 de marzo de 2012

(Agencias)

La oposición rusa no se cansa y esta mañana ha vuelto a echarse a la calle para protestar por la elección de Vladimir Putin. Poco más de 10.000 ‘indignados’ se han manifestado bajo el lema ‘Aquello no fue una elección y esto no es un presidente’.
En Moscú muchos siguen preguntándose cuántos votos sacó Putin en realidad el pasado domingo.

Según la Liga de Electores, un colectivo de ciudadanos que intenta velar por unas elecciones limpias, el presidente ruso en realidad obtuvo sólo 53% de los votos, y no el 64%. De ser real este dato, avalaría la teoría del observador electoral al que entrevisté: es decir, pudo haber fraude, pero no de una forma intencionada con el fin alterar el resultado final.

https://viajealcorazonderusia.wordpress.com/2012/03/08/seguro-que-hubo-fraude/

Por su parte, la ONG rusa de observación electoral Golos considera que sin fraudes, Putin habría obtenido nada más el 50,26% de los votos.
Reconozcámoslo: en ambos casos, de ser real uno de estos datos, Putin habría alcanzado la mayoría absoluta en la primera vuelta, con o sin fraude.

(Agencias)

Y eso tiene una simple explicación: los rusos están con Putin. Sólo hace falta viajar un poco por este país y hablar con las personas. Los rusos siguen tienendo una mentalidad imperialista, adoran pertenecer a un Estado grande y potente, y manejan otras categorías mentales. Es decir, la ‘democracia’, como aquí se entiende, no es la prioridad. Más importante es tener a un jefe de Gobierno fuerte, carismático, que imponga la voluntad de Rusia en el tablero internacional y que sepa mantener el orden en país de proporciones enormes. Luego  están los resignados, los que creen que no hay una alternativa a Putin y que todo está decidido de antemano. También están los que nunca han conocido otra cosa fuera de la era Putin, los más jóvenes. En este escenario, la oposición, aunque incipiente, es claramente minoritaria, al menos de momento.

Por otra parte, la misma Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) ha denunciado posibles fraudes el día después de las elecciones: los observadores registraron importantes irregularidades en el escrutinio después de una campaña que la OCSE ha definido como “claramente sesgada” a favor del actual primer ministro.
Los observadores detectaron algún que otra irregularidad en la votación del 4 de marzo. Más de uno habló de casos de voto en serie y de falsificación de papeletas.

(Agencias)

Los observadores consideran que las elecciones fueron “injustas” y que el recuento fue “malo” o “muy malo” en un tercio de los centros de votación que ellos controlaron.
La OSCE cree que la presencia de Putin en los medios fue “claramente” superiora sus competidores, que se utilizaron recursos del Estado en beneficio del candidato gubernamental y que se produjeron irregularidades en el recuento de los votos en una tercera parte de las mesas electorales. “Todos los candidatos tuvieron acceso a los medios, pero el primer ministro tuvo una clara ventaja sobre sus competidores en cuanto a la presencia en los medios”, señala la nota de la OCSE.

(Agencias)

Los medios de comunicación occidentales aseguran que en el acto de hoy intervienen no sólo los líderes opositores, sino también observadores electorales, algo que me parece irreal, primero porque los observadores suelen abandonar el país después de las elecciones, y segundo y más importante, porque los observadores tienen la obligación de ser imparciales y objetivos y no pueden mezclarse con los opositores en una protesta callejera.
De momento, la Policía ha detenido a 50 opositores. Lo que parece evidente es que, por mucha manifestación que se convoque, nos queda Putin para rato: seis años, para ser exactos.

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¿Sabemos a ciencia cierta que hubo fraude?

marzo 8, 2012
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Jueves, 8 de marzo de 2012

(Agencias)

Las lágrimas de Putin, el domingo por la noche, y las protestas del lunes, seguidas de decenas de detenciones, son dos imágenes icono de las elecciones presidenciales de Rusia, celebradas el pasado 4 de marzo.  Putin vuelve a la presidencia del país más grande del mundo, tras una ausencia de cuatro años, en el que su fiel escudero Medvedev le ha calentado el sitio. Lo hace con un holgado 63,6% de los votos y con la acusación, por parte de la oposición, de haber amañado los resultados.

(Agencias)

Las 9.000 cámaras de video, que Putin hizo instalar en los colegios electorales de todo el país para mostrar que la votación fue correcta y transparente, no han conseguido disipar las dudas en una amplia porción de la población rusa.
Centenares de opositores han desafiado el frío y la Policía para denunciar lo que, en su opinión, representa un atropello de las reglas básicas de la democracia. El hecho de que Putin haya logrado el 99,7% de los votos en Chechenia ha contribuido a generar un ambiente de incredulidad, pese a que la república que fue independentista esté gobernada desde hace años por un Gobierno fuertemente pro-ruso.

(Agencias)

Pero… ¿de verdad ha habido fraude electoral? Es difícil saberlo, hasta para los observadores internacionales que han vigilado tanto las elecciones parlamentarias del pasado diciembre como éstas.
Tras mucho insistir, he conseguido realizar una entrevista off the record con un observador que estuvo en Moscú durante las elecciones de diciembre. Me ha pedido que no especifique su nombre y su nacionalidad, “porque en este mundillo nos conocemos todos”.
Esto es lo que me cuenta. Cada uno que saque sus conclusiones.

(Agencias)

¿Cómo se pudo establecer que en las elecciones parlamentarias del pasado mes de diciembre hubo fraude electoral? ¿Fue una conclusión de los observadores presentes o de la prensa extranjera?

El informe final de la misión sobre el proceso electoral, el recuento y la elaboración de los resultados es sustancialmente positivo. No se habla de fraude, aunque se menciona que la observancia de los procedimientos se ha deteriorado en la fase del recuento de votos, con algunos casos de aparente manipulación. El lenguaje de la diplomacia siempre es indirecto, pero quien lo conoce sabe perfectamente que ciertas expresiones no dejan lugar a duda. El informe añade que el contexto político que ha caracterizado la campaña electoral es específico y poco favorable a la transparencia y al equilibrio entre fuerzas políticas. En particular, hace mención a la convergencia entre el Estado y el partido en el poder”, algo evidente para muchos observadores, yo incluido.

(Agencias)

La prensa extranjera, por su parte, se ha esmerado para dar una imagen negativa del proceso electoral, dedicando un espacio a veces excesivo a las manifestaciones y a los líderes de los partidos perdedores. En mi opinión, el punto de vista occidental es a menudo incapaz de entender la sociedad rusa, su historia y su trayectoria. En otras palabras, resulta engañoso para comprender la realidad. No soy un experto sobre Rusia, pero creo que el poder de Putin se ha basado y se basa todavía en el consenso con amplias porciones de la población rusa, más que en un sistema coercitivo capaz de eliminar la disidencia (que, por otra parte, existe y no se puede ignorar), tal y como cuentan los medios de comunicación occidentales. Que el consenso sea fruto de manipulaciones, a veces incluso inquietantes, es totalmente real. Basta pensar, por ejemplo, a la exclusión de partidos y líderes políticos de la contienda electoral. Una de las diferencias respecto a las democracias occidentales es que se trata de una manipulación más explícita y brutal, y menos refinada.

(Agencias)

¿Personalmente pudiste comprobar personalmente que hubo fraude electoral? ¿Qué es lo que viste exactamente?

Puedo confirmar que hubo un problema en la aplicación de los procedimientos en el recuento y elaboración de los votos, pero no creo que hubo una voluntad deliberada de falsear los resultados. Podría incluso añadir que he observado esta “convergencia del Estado con el partido en el poder” como un hecho preocupante. Por ejemplo, la manera en que los colegios electorales han sido seleccionados y su manera de funcionar es sin duda un elemento en detrimento del control democrático, puesto que están controlados por la administración local (n.d.r.: a su vez controlada por el Gobierno central, porque los gobernadores de las regiones son nombrados a dedos por el presidente del país y no elegidos democráticamente).

(Agencias)

¿Por qué crees que miles de rusos se han echado a la calle, pese al frío y a la represión? ¿Se trata de descontento o manipulación?

Para mí, estas manifestaciones representan un genuino y espontáneo deseo y una petición de mayor transparencia y participación, y de menos autoritarismo y corrupción. Movilizan a miles de jóvenes en los principales centros urbanos del país. No creo que se trate de manipulación, pero tampoco opino que este movimiento represente el sentir del hombre medio en la Rusia actual. Probablemente esta petición de cambio ganará amplios consenso en la sociedad rusa en un futuro próximo. Sin embargo, es difícil predecir la velocidad de ese cambio.

(Agencias)


About author

Me llamo Valeria Saccone. Soy periodista, reportera de televisón y fotógrafa. El orden de los factores no altera el resultado. Vivo en Madrid desde 1998. También soy sovietóloga y hablo ruso. Durante el verano de 2011 he recorrido la parte europea de Rusia, el país más grande del mundo. Más de 5.000 km. desde el Círculo Polar Ártico hasta el subtrópico del Cáucaso.

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