Viaje al corazón de Rusia

Reencuentros

septiembre 11, 2012
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Yulia de Volgogrado me visita en Madrid

11 de septiembre de 2012

Hace un año, durante mi periplo ruso, conocí a Yulia, una joven que me abrió las puertas de su casa en Volgogrado a través del  Couchsurfing.

https://viajealcorazonderusia.wordpress.com/2011/08/07/una-estatua-hueca-por-dentro/

Aunque me quedé sólo un par de noches en su casa, hubo muy buena química entre las dos, y eso a pesar de que yo le llevo unos cuantos años, y de que Liza y yo empezábamos a estar reventadas de tanto tren y tantas casas.

Como a todos los rusos que me dieron cobijo, la invité a visitarme en Madrid.
En diciembre hablamos porque ella quería pasar Noche Vieja aquí conmigo. Al final no pudo ser porque su pasaporte estaba caducado. Y allí se quedó la cosa.

Yulia en mi casa de Lavapiés

Este verano me volvió a escribir porque estaba en Barcelona. Y finalmente vino a verme, el fin de semana del 8 de septiembre.
Han sido tres días muy entrañables. A Yulia le ha encantado Madrid y a mí me ha encantado compartir unos días con ella.

Le he enseñado un Madrid muy poco turístico: la exposición de la Dolce Vita en el Canal; un mercadillo vintage en la Plaza Dos de Mayo; el Junco, mi sala preferida en Madrid; la Tabacalera, el solar vacío de la Latina… A ella le ha gustado todo. “En realidad, yo vine a verte a ti y me encanta haber podido ver tu Madrid”, me ha dicho el último día. Más rica imposible.

Yulia en la exposición sobre la Dolce vita

Lo que más me ha impactado ha sido su reacción en el Campo de la Cebada, un proyecto vecinal de reactivación del solar donde un tiempo hubo una piscina municipal.

http://elcampodecebada.org/

El domingo había un día de puertas abiertas con gymcana de agua y otras actividades lúdico-festivas con el fin de reivindicar la construcción  de una nueva piscina municipal y evitar la posible (casi segura) construcción de un Carrefour.
El leitmotiv era el buen rollismo típico de Madrid con cañitas a un euro y fauna urbana variada.
Yulia estaba visiblemente impresionada y no paraba de preguntarme:
– Pero la gente puede reunirse así, sin más, sin tener que pedir permiso a la Policía?
– Sí claro, esto es una democracia, nosotros no tenemos a Putin, le contesté sin pensar.

Yulia flipa en el Campo de la Cebada

Le conté por encima lo que ocurrió el año pasado con la Spanish Revolution y las asambleas de barrio; de cómo ha surgido un movimiento ciudadano horizontal que intenta revitalizar espacios vacíos o impedir desahucios, para citar algún ejemplo.
Y a medida que iba respondiendo a sus preguntas, me daba cuenta de dos cosas muy sencillas, pero muy muy importantes: la suerte que supone vivir en una democracia, con todos sus peros y sus limitaciones; y la capacidad asombrosa de los españoles de mantener el buen rollo a pesar de todo.

La palabra crisis se ha instalado en nuestras cabezas y en nuestra rutina. Parece que no hay vida más allá de la crisis y del derrotismo y a veces, sobre todo a los extranjeros que hemos elegido vivir en Madrid, se nos olvida el gran activo que tiene esta ciudad (y este país en general): la solera, la alegría, la capacidad de disfrutar pese a todo.

Buen rollito de domingo en la Latina

Puede que las cosas estén mal, que la combinación de una clase política corrupta y de una ciudadanía en su mayoría pasiva estén dificultando la salida de la crisis. Está claro que España vive un momento difícil y que las cosas pueden ser aún peor.
Pero Madrid y sus habitantes tienen algo muy especial, que en el día a día se nos olvida. Hasta que llega una rusa con sus preguntas y su curiosidad, y entonces uno se da cuenta de la suerte que tiene, a pesar de todo.

¡Mil gracias Yulia! Большое спасибо!


About author

Me llamo Valeria Saccone. Soy periodista, reportera de televisón y fotógrafa. El orden de los factores no altera el resultado. Vivo en Madrid desde 1998. También soy sovietóloga y hablo ruso. Durante el verano de 2011 he recorrido la parte europea de Rusia, el país más grande del mundo. Más de 5.000 km. desde el Círculo Polar Ártico hasta el subtrópico del Cáucaso.

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