Viaje al corazón de Rusia

Zaporozhets

julio 2, 2011
Dejar un comentario

Zoporozhets, made in Ucrania

Viernes 1 de julio

Son viejos coches que se empezaron a fabricar en Ucrania en los años 60. Soviet design.
Al principio intentaban copiar el 600 Fiat. Fue el coche más barato en el mercado. Costaba igual que mil botellas de vodka (!).

Hoy apenas circulan en las ciudades rusas. Sólo pueden verse en la provincia, como en Solovki. Aunque Vladimir Putin es dueño de un Zoporozhets del año 1972. A mucha honra, por cierto.

En las provincias también se puede ver algunos Lada Ziguli, como los de la foto aquí abajo, que sí se produjeron en colaboración con Fiat.

Lada Ziguli


Anuncios

Publicado en Solovki, Uncategorized

‘Polomniki’

julio 2, 2011
Dejar un comentario

Viernes 1 de julio

Los polomniki son los peregrinos que cada año visitan el monasterio de Solovki. Más de 30.000 al año.
Después del fin del comunismo, la fe ha vuelto a las tierras rusas.
Padre Porfirio, el superior del convento y director del museo, se alegra de ello. Es un gerente de alto nivel. Su objetivo es conseguir donaciones para el monasterio. Tiene hasta una flotilla de navíos para intentar ganar algún rublillo.

Padre Porfirio, el superior del monasterio

 

En su mejor época el monasterio llegó a tener 400 monjes y varias ‘filiales’ en las islas del archipiélago, que producían a destajo para el convento. Hoy sólo hay 40 monjes. Algunos son ex soldados del Ejército rusos que estuvieron en la guerra de Chechenia.
Tras los horrores caucásicos, se han refugiado aquí en busca de paz y se han hecho monjes. Acceder a ellos es casi imposible.

 

 

 

 

 

 

 


Publicado en Solovki, Uncategorized

Previously on Lost

julio 2, 2011
Dejar un comentario

Viernes 1 de julio

Parece que de esta furgoneta va a salir Sawyer, ¿a que sí?
La isla podría ser una localización ideal para otra temporada de Lost, bajo cero y con mucha nieve. Ya me imagino a Jack Shepard caminando sobre el mar helado para salvar a alguien o entregar alguna carta…
Me han contado que hace muchos años, en la época de los zares, cuando obviamente no había aeropuerto en la isla, una de las profesiones más peligrosa y mejor pagadas era la de cartero.

Los mensajeros tenían que caminar durante una semana sobre el mar helado desde la tierra firme hasta la isla. Algo inimaginable a día de hoy.

 


Publicado en Solovki, Uncategorized

Ha llegado el verano

julio 2, 2011
Dejar un comentario

Viernes 1 de julio

Aquí en el Mar Blanco también hay verano y hace calor como en el Sur. Eso sí, el tiempo cambia muy rápidamente: un día puede haber 25º y otro 5º.
Los rusos enseguida aprovechan el buen tiempo para darse un chapuzón en el lago de la isla, incluso Liza.

Dicen que el agua está caliente. Yo no siquiera me he atrevido a mojar un dedo de pie.


Publicado en Solovki, Uncategorized

Cómo torcerse tontamente el tobillo en Solovki

julio 1, 2011
1 comentario

Jueves 30 de junio:

Me he caído estúpidamente al salir de la furgoneta, durante una excursión por la isla. Casi se me estampa la cara en el suelo.

Lo cual me ha venido bien para quedarme la tarde en casa, y por fin poner orden en mis fotos. Aunque esté sin una conexión decente a Internet (sólo puedo ver las noticias y el Facebook), confío en que tarde o temprano podré para actualizar el blog.

La situación es la siguiente: mi tobillo parece una manzana y mañana nos toca ir a Murmansk. A ver si la pomada y el hielo ayudan. Por si acaso, Liza me lo he vendado el tobillo.
En un rollo estar en una isla preciosa con las Noches Blancas y no poder salir (la web de familiydoctor.org dice que hay que guardar reposo). Pero como dice Liza, “podría ser peor”. Sabiduría rusa.


Publicado en Solovki, Uncategorized

La tienda de Solovki

julio 1, 2011
Dejar un comentario

Miércoles 29 de junio

Solovki pertenece a la región de Arcangelsk, pero la naturaleza es más parecida a la de Karelia. Es un paisaje mágico, encantado. Y la isla principal es atractiva también porque casi se ha librado del cáncer arquitectónico soviético. Las pocas casas que hay son de madera. En realidad, son las antiguas barracas donde vivían apiñados centenares de presos del gulag, pero toda la aldea tiene un cierto aire nórdico, o por lo menos se parece a lo que yo me imagino que pueden ser los pueblos en Escandinavia y Finlandia (donde por cierto, nunca he estado).

Pero el cáncer soviético, aunque en pequeñas dosis, también ha llegado a estas islas. Sólo hay que ver esta tienda, el super del pueblo. En realidad hay tres tiendas en total, una más cutre que la otra. Los precios son escandalosamente altos, por eso de que toda la comida se importa desde la costa.

Y un detalle que me ha llamado la atención: los gatos, que campan a sus anchas al lado de la carne. Dice Liza que es normal, que los hay en muchas tiendas, incluso en San Petersburgo. Será… ¿os imagináis en Madrid a una pareja de gatos en el pasillo de congelados del Carrefour?



Publicado en Solovki, Uncategorized

La comida triste

julio 1, 2011
Dejar un comentario

Miércoles 29 de junio

De verdad, no lo recordaba, pero la comida rusa es triste, muy triste. Comen pepinos desaliñados a todas horas, y claramente el aceite de oliva es un ingrediente marciano. También comen tomates desaliñados o a lo sumo con smetana, la nata ácida e hipercalórica que ponen en todos los platos; ensaladas pálidas enderezadas con demasiada mayonesa; pescado crudo o frito o ahumado; carne cocinada durante siglos, hasta secarse; y quesos sin sabor. Hasta los yogures parecen de plástico.
Casi sólo se salvan los pelmeny, una especie de raviolis siberianos.

Cuando estudié en Rusia, vivía con una familia. De hecho, fui la primera generación de estudiantes que pudo alojarse en casa de rusos. Antes en la Urss estaba prohibido hasta hablar con los extranjeros.
El caso es que Valya, la señora que me alquilaba una habitación, cocinaba divinamente y nunca caí en la cuenta de que la comida rusa es tan TRISTE.

Hace poco le pregunté a Liza quién es el Ferrán Adría ruso.

–          Toto Cotugno.

–          ¿Cómo que Toto Cotugno? Toto Cotugno es un cantante italiano y de los malos encima.

–          Te juro que el chef se llama Toto Cotugno y también es italiano.

–          Pero… ¿un chef ruso con estrellas michelines… uno famoso, ruso… ¿no te sabes el nombre?

–          Pues no, ni yo ni nadie a quién he preguntado. En San Petersburgo todos los restaurantes de calidad son italianos o japoneses.

En fin, sin comentarios. Por supuesto y por mis bowlings voy a investigar quién es el mejor chef ruso. No me creo que no haya ni uno.

Por lo pronto, hemos encontrado cobijo en un restaurante caucásico de Solovki.
Zaur, el dueño, y su mujer Zujrá, la cocinera, han venido a pasar el verano desde Nalchik, la capital de Kabardino-Balkharia, una república del Cáucaso. Hace dos años que trabajan aquí durante la estación turística. Han alquilado el restaurante a una señora del pueblo.

Zaur y Zujrá en la puerta de su restaurante

La comida caucásica tiene cierto parecido con la turca o la libanesa, hasta puede apreciarse un ligero toque mediterráneo. Los caucásicos, a diferencia de los rusos, adoran comer y se nota. Zaur, como todo caucásico, es reservado y hasta un poco cerrado. Pero ya el segundo día se ha sentado con nosotras y hasta nos ha enseñado el video de su boda caucásica en el móvil, a dos pasos del Círculo Polar Ártico…

Escribiendo en un restaurante de aspecto soviético

POST SCRIPTUM:

Este post ha provocado la ira de varios lectores, no necesariamente rusos, que consideran que mi percepción de la comida rusa es injusta y falsa.

Cuando estuve por Moscú, el año pasado, aproveché para hablar con Anatoly Komm, considerado el mayor chef de Rusia. Es el primero que logró una estrella Michelin.

http://www.anatolykomm.ru/Varvary/varvary_eng.htm

Su restaurante Varvary aparece entre los 50 mejores del mundo y está especializado en cocina molecular. Él se declara admirador y amigo personal de Ferrán Adrià. Es un personaje fascinante: ha sido geofísico y empresario, antes de convertirse en un creador de platos con los que pretende “tocar el alma”. Se especializó en ingeniería de refrigeración para poder trabajar los alimentos a bajísimas temperaturas. “En una cocina, el frío es mucho más importante que el calor”, asegura.

Anatoly Komm en su restaurante Varvary (Bárbaros)

Fui a verlo para preguntarle: ¿me equivoco cuando digo que en Rusia no hay una cultura culinaria arraigada? Esto es lo que me contestó el mejor chef de Rusia:
“España tiene una gran tradición agraria y los españoles hacen gala de una amplia cultura de la comida, y eso mucho antes de que apareciesen los grandes chefs. En Rusia se cargaron la tradición agraria de un plumazo cuando crearon los kholkhozy (las cooperativas agrarias soviéticas). Sólo la gente que trabaja la tierra para sí misma, lo hace con amor. Cuando la agricultura se convierte en un proceso industrial, la tradición muere. Con eso quiero decir que cuando se creó el Estado Soviético, el régimen se encargó de convertir al pueblo en esclavos que pudiesen trabajar gratuitamente. De hecho, las grandes infraestructuras se construyeron con la mano de obra de los prisioneros políticos de los gulags. (…) En este proceso, necesitaban que el pueblo percibiese la comida como un excremento. Y cuando la comida alcanza el mismo nivel que la caca, la tierra deja de dar productos. Por eso aquí no hay cultura de la comida”.

Sin duda, Anatoly es un personaje carismático con ideas muy peculiares sobre la historia y la actualidad de su país. Y no dudó en hacer una afirmación que me llenó de sorpresa:

“Aquí está mal visto decir que te gusta la comida que preparo. Es casi como reconocer que te gusta tener sexo con niños. Todavía se considera algo burgués. La sociedad rusa está preparada para aceptar que te gastes una millonada en unas gafas de Gucci, pero no en un manjar. Muchos directores de orquesta y hombres de cultura vienen a mi restaurante, pero jamás lo reconocerían públicamente en una entrevista. De hecho, la mayoría de mis clientes son extranjeros, sobre todo europeos, que vienen a Moscú para conocer el Kremlin y el Varvary. Y los pocos clientes rusos que hay, son personas muy refinadas, que hablan varios idiomas. Tienen un nivel cultural muy alto y guardan el dinero exclusivamente para eso, para tener una experiencia culinaria única e irrepetible. Aquí nunca verás a miembros del Gobierno o a nuevos ricos, primero porque no les gusta, y segundo porque a mí no me gusta que estén aquí. No puedo con estos oligarcas que sólo piensan en gastar su dinero de forma ostentosa y ni se preocupan de lo que se llevan a la boca. No puedo con sus guardaespaldas y sus modales. Tener dinero no tiene nada que ver con saber apreciar el arte y lo que yo hago es arte. Los pocos oligarcas que han estado en mi restaurante no han vuelto. Dicen que estoy loco. Y me encanta”.


El museo del gulag

julio 1, 2011
Dejar un comentario

Miércoles 29 de junio

El museo del gulag

350.000 personas pasaron por ese gulag entre 1920 y 1939. Muchos eran presos políticos, enemigos de los bolcheviques, a los que mandaban aquí precisamente por las terribles condiciones climáticas del archipiélago y el aislamiento que supone.

Pero también había gente normal, sometida a labores pesadas a menos 35º. Muchos murieron de hambre y enfermedad, puede que fueran 20.000, puede que muchos más.

Ese gulag fue creado por Derzhinski bajo la supervisión directa de Lenin, quien firmó el decreto. Lo que significa que Stalin no inventó estos sistemas de tortura de masa y degradación de la dignidad humana. Fue Lenin quien puso la primera piedra al poco tiempo de liderar la revolución.

Hoy muchos rusos visitan esta isla en busca de sus abuelos o bisabuelos, desaparecidos hace más de 80 años. Olga Bechkariova les recibe en su oficina, en el recinto del museo. Les escucha, apunta sus nombres, les dice a qué archivo dirigirse para buscar documentos.

Es la creadora y el alma del Museo del Gulag de Solovki, el único que hay en Rusia junto al de Perm, en los Urales.
Ha dedicado 30 años a estudiar ese tema. Desde que Gorbachev abrió los archivos nacionales y locales, en 1988, ha leído miles de documentos y expedientes; ha visto centenares de fotos; ha mirado decenas de películas sobre el trabajo forzoso en los gulag, aquellas pelis macabras que rodaban los agentes del NKVD, el organismo de espionaje anterior al KGB.

Cada día, en verano,vuelve a contar el horror que supuso ese gulag a los grupos de turistas que visitan el museo. Asegura que se ha inmunizado y reconoce que hay una motivación personal en lo que hace. “Mi abuelo fue recluido en un gulag, pero no sólo él. Prácticamente todos mis amigos y conocidos en Lituania, donde he crecido, habían perdido a algún familiar en un gulag. Muy pocos rusos de mi generación se han librado de ello. Pero muchos prefieren no saber”, señala Olga.


Publicado en Solovki, Uncategorized

El alcalde en la tienda de campaña

julio 1, 2011
Dejar un comentario

Martes 28 de junio

Aleksei Efipov es el alcalde de Solovki y se ha hecho famoso en toda Rusia como el alcalde que duerme en la tienda de campaña.

http://www.metronews.ru/novosti/…/Tpokfg!N5UnRiTc01S6A/

http://rt.com/programs/prime-time-russia/june-14-2011/

¿Por qué lo hace? Para atraer la atención de  las autoridades federales sobre la situación catastrófica de la vivienda en Solovki.
Aleksei es de Arcangelsk, pero estudió marketing en Moscú y allí se quedó 12 años. Si algo aprendió en la capital, es cómo vender una historia. De hecho, muchos medios nacionales se han hecho eco de su hazaña.

El archipiélago de Solovki tiene una economía de subsistencia. Todos los alimentos que se consumen aquí son importados. Y aunque en la isla viven apenas un millar de personas, durante el verano llegan más de 40.000 turistas y peregrinos.
La agricultura es un lujo impensable en un lugar sepultado bajo el hielo durante 8 meses al año. Los isleños dejaron de criar cerdos después del fin de la Urss. Aseguran que no es rentable.

Hoy Solovki intenta sobrevivir gracias al turismo y a los peregrinos, que visitan masivamente el monasterio, pero la infraestructura es mínima y los habitantes alquilan sus casas en negro, con lo cual tampoco pagan impuestos.

Así que a Aleksei no le ha quedado más remedio que montar el teatrillo de la tienda de campaña. Eso sí, en la tienda sólo hay un colchón hinchable. Tiene pinta de picadero más que de otra cosa. Él mismo reconoce que ha alquilado una habitación en el cuarto de una babushka del pueblo, que “cocina divinamente”.

A muchos aquí no les cae bien este alcalde que ha venido de fuera, pero tiene que ser un papelón dejar una ciudad como Arcangelsk (http://en.wikipedia.org/wiki/Arkhangelsk), fundada por Pedro I igual que San Petersburgo,  para recluirse en esta isla semidesierta.


Publicado en Solovki, Uncategorized

La noches blancas

julio 1, 2011
1 comentario

Martes 28 de junio

Por fin, las Noches Blancas. El sol de medianoche. Luz durante 24 horas… y sí, impresiona. Es como si el día no acabara nunca. Sobre las 2 am, parece que el sol va a ponerse, el cielo se tiñe de rosa, pero es pura ilusión. El sol sigue allí y da la vuelta. Claro que no sale gratis: los habitantes de estas latitudes se quedan en invierno tres meses a oscuras. No consigo ni imaginar cómo debe ser estar a menos 35º y encima con dos horas de luz mortecina al día.

En Rusia siempre me hablaron de las Noches Blancas, hasta Dostoyevski les dedicó un libro.

http://es.wikipedia.org/wiki/Noches_blancas_(Dostoyevski)

Siempre tuve el deseo de estar aquí en esta época del año. Por fin, he cumplido un sueño.


Publicado en Solovki, Uncategorized
Página siguiente »

About author

Me llamo Valeria Saccone. Soy periodista, reportera de televisón y fotógrafa. El orden de los factores no altera el resultado. Vivo en Madrid desde 1998. También soy sovietóloga y hablo ruso. Durante el verano de 2011 he recorrido la parte europea de Rusia, el país más grande del mundo. Más de 5.000 km. desde el Círculo Polar Ártico hasta el subtrópico del Cáucaso.

Buscar

Navegación

Categorías:

Links:

Archives:

Feeds